miércoles, 16 de julio de 2025

Los beneficios de caminar rápido.

 

Caminar es un ejercicio que no solo tiene la ventaja de ayudarnos a mantener una buena salud, también, la salud cardiovascular está en el centro del debate.

  El ritmo de nuestros andares se relaciona con salud.

Un estudio que contó con 20.000 participantes detectó una relación entre los que solían caminar despacio y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y deterioro cognitivo.

 El equipo responsable del análisis encontró una relación entre la velocidad del paso al andar y el deterioro cognitivo, es por eso por lo que, adelgazar puede ser de utilidad para reducir este riesgo.

 Caminar es un ejercicio asequible y saludable, pero la ciencia cada vez encuentra más pruebas de que lo mejor es acelerar el paso si queremos aprovechar al máximo los beneficios de nuestras caminatas.

 Caminar es una actividad accesible para quienes buscan bajar de peso, pero cuántos pasos por minuto son necesarios para lograrlo?

La Relación entre pasos por minuto y la pérdida de peso.

Según la Mayo Clinic, caminar a un ritmo de 100-120 pasos por minuto (aproximadamente 3-4 km/h) se considera una intensidad moderada, ideal para quemar calorías sin sobrecargar el cuerpo. Este ritmo eleva la frecuencia cardíaca al 50-70% del máximo (calculado como 220 menos la edad). Por ejemplo, una persona de 30 años debería mantener su frecuencia cardíaca entre 95 y 133 pulsaciones por minuto durante el ejercicio. Estudios del CDC indican que 30-60 minutos de caminata a este ritmo, cinco días por semana, contribuyen a crear un déficit calórico, esencial para bajar de peso.

 Para quienes buscan resultados más rápidos, un ritmo de 130-150 pasos por minuto (4.8-6.4 km/h) clasifica como actividad vigorosa. La American Heart Association señala que este nivel incrementa el gasto calórico y puede quemar entre 200 y 300 calorías por hora, dependiendo del peso corporal. Por ejemplo, una persona de 70 kg quema unas 200 calorías por hora a 4 km/h, mientras que a 6 km/h puede superar las 300 calorías.

 Más allá de los pasos por minuto: La cantidad diaria.

El número de pasos por minuto es solo una parte de la ecuación. La Harvard Medical School recomienda un total de 7.000-10.000 pasos diarios para quienes buscan perder peso, combinando caminatas intencionales con actividad cotidiana.

Para objetivos más ambiciosos, apuntar a 12.000-15.000 pasos diarios puede maximizar el impacto, siempre que se mantenga un déficit calórico mediante una dieta balanceada.

 Un estudio publicado en el Journal of Obesity (2021) encontró que las personas que combinaron 10,000 pasos diarios con una dieta controlada perdieron un promedio de 0.5-1 kg por semana.

 Estrategias para optimizar el caminar.

Los expertos sugieren incorporar variaciones para aumentar la eficacia. Caminar en terrenos inclinados o alternar intervalos de alta intensidad (130-150 pasos por minuto durante 2-3 minutos) con períodos más lentos (80-100 pasos por minuto) puede elevar el gasto calórico. El uso de relojes inteligentes ayuda a monitorear los pasos por minuto y mantener la motivación.

 Limitaciones y precauciones.

Aunque caminar es efectivo, la pérdida de peso depende de un déficit calórico sostenido, que combina ejercicio y dieta. La Mayo Clinic advierte que aumentar los pasos por minuto sin controlar la ingesta calórica puede no generar resultados significativos. Además, personas con condiciones médicas deben consultar a un profesional antes de iniciar un programa de caminata intensa.

 Complemento y dieta adecuada.

Caminar a 100-120 pasos por minuto durante 30-60 minutos diarios es un punto de partida sólido para bajar de peso, mientras que 130-150 pasos por minuto acelera los resultados.

Si caminamos de 7.000 a 15.000 pasos diarios más una dieta adecuada, y monitoreamos el ritmo cardiaco con dispositivos electrónicos, nos va a ayudar a exprimir al máximo nuestro paseo.

 Definitivamente, acelerar el paso cuando salimos a caminar es clave para alcanzar los mejores resultados en nuestras caminatas.


JoseFercho ZamPer.



viernes, 6 de junio de 2025

Subiendo la Montaña.

 Un viaje hacia el interior.

 


La espiritualidad es un camino de auto crecimiento en buscas de comunión personal, para conocernos y llegar a amarnos tal y como somos. Es dejar actuar el espíritu de Dios que está dentro de mí.

 El vacío profundo que experimentan los hombres en la vida diaria no se llena con comidas ni bebidas, menos con trago hasta ahogarse en licor, pero algunas veces logramos llenarlo con experiencias de vida, tales como “subir a la Montaña”. Pero, en definitiva, si se llena con “experiencia espiritual”.

 Estoy seguro de que muchos tenemos sensaciones de este tipo, situaciones trascendentales o experiencias de tipo existenciales.

 Caminar por la playa en un bello amanecer o atardecer, sentarse a tomar un café en la playa con una agradable compañía, son experiencias sublimes.

Y, qué me dices tú, de una caminata a la montaña al amanecer, con el sol saliendo en la cumbre, un aire fresco y el canto alegre de las aves como fondo de relajación, ¡Increíble!, ¿cierto? Es como mirar al otro hasta hacerse uno solo, sin más detalles.

 Esas visiones se deshacen como la niebla matutina, pues no son algo real, sino algo etéreo, como las experiencias espirituales…

 Mas, sin embargo, esas presencias espectrales nos definen, nos proponen una reflexión sobre las aspiraciones de la vida, nos muestran otro punto de vista sobre lo que ambicionamos, o deseamos hacer y tener.

 Las fantasías de la vida, cuando alguien nos dice que podemos lograr todo lo que nos proponemos, ya sean las brujas o los hechiceros quienes te digan que puedes ser el rey, el presidente, o el jefe de tu propia empresa. Etc.…

 Es a partir de ahí donde te desbocas, y armas nuevos proyectos con toda tu artillería, te encegueces y piensas en llegar lejos. Toda una aventura…

En la juventud, todos queremos llegar a ser como el actor o el personaje favorito, alguna vez en la vida.

 Hay muchos que se enganchan al personaje y hasta lo logran, muchos otros mueren en el intento, otros más sensatos admiten que lo mejor es poner los pies sobre la tierra y vivir la vida de acuerdo con sus capacidades.

 La vida es un reto tremendo, es un adentrarse muchas veces en “la oscuridad y la inmensidad”, es un viaje lleno de emociones profundas, con miedo o con valentía la existencia puede llegar a ser cruel, pero cuando comprendemos que queremos vivir, el alma se confiesa y se “libera de los escorpiones y de las sombras” que se encierran en la mente, hasta liberar todo su ser.

 La intimidad del ser consiste en “ser uno mismo”.

No hay nada extraordinario en el comportamiento de quienes no saben qué o quienes son. En el mundo abundan los conspiradores, los traidores, los inconstantes; pero ellos viven con aflicciones infinitas, hasta perder la razón.

 Vivir en automático.

 Para no vivir en automático, hay que tener propósito en la vida, o vivir con conciencia. Hay que salirse de los patrones que maneja la sociedad sobre el tema en cuestión. Mantener un diálogo interior sano me ayuda a comprender mi propósito de vida.

 Vivir con conciencia implica mantener una relación respetuosa, amorosa y funcional consigo mismo y con los demás.

 Para ello necesito aprender a escuchar, a expresarme, a reconocer y validar al otro, a pasar tiempo de calidad conmigo y con el otro. Esto significa que debo prestar atención a mis pensamientos y palabras tanto como lo hago con lo demás.

 En lo que a caminar se refiere, esta fue una muy agotadora jornada.

 En poco más de una hora ascendí una distancia de 4.5 km donde se sube 1 kilometro en vertical hasta la cima de la montaña. Al final, apenas podía caminar.

 Un ascenso fuerte y el terreno estaba algo resbaladizo, pero al llegar a la cumbre, fuimos recompensados con una excelente panorámica de 360 grados desde donde se aprecian paisajes maravillosos a la distancia.

 Caminar todos los días es algo sencillo y nos aporta beneficios tanto para la salud física como para el cerebro, pero subir a una montaña, es algo, guau, o Wow, o mejor, genial.

 Subir tramos montañosos mejora el equilibrio, fortalece la parte inferior del cuerpo, e influye positivamente en nuestras capacidades cognitivas, como la resolución de problemas, la memoria y, potencialmente, el pensamiento creativo, y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

 Además, nos permite hablar consigo mismo, es un momento ideal para reflexionar sobre sucesos determinados, es una oportunidad para pensar detenidamente e incluso llegar a conclusiones sobre temas puntuales. Realmente hay beneficios para la salud mental el caminar por el campo y la montaña.

 Mi gusto por subir montañas es una manera de darle sentido a lo que hago, para estar a gusto con caminar y así alcanzar la felicidad.

 Hay situaciones que tratan de imponerse sobre nosotros, nos toca resistirlas hasta encauzarlas para evitar que se hagan más fuertes que nosotros mismos.

 “Recobrar la compostura”

El control emocional suele ser una situación difícil para la gente.

 Desde niño he vivido en el campo, me gustaba disfrutar de él, caminar por las veredas y subir las montañas, igual que pasear por valles y ríos.

 Con mi bolso a la espalda, agua y mecato, además de algunos elementos para prevención, camino hacia la montaña con ganas de descubrir sus maravillas ocultas.

 Salimos todos en grupo unos 20 caminantes, rápidamente nos dimos cuenta de que el camino era bastante culebrero.

 En general se entiende por «camino culebrero» a uno erizado de dificultades, repleto de asechanzas, muy riesgoso de recorrer.

 Desde esta perspectiva, nadie podría negar en su sano juicio que andar por un camino así, es estar un poco loco, no podría ser de otra manera.

 El camino está en medio de una vía llena de talanqueras sin propósito conocido.

 Inicie al final del grupo para estar atento a todos los que compartían esa aventura, cuando ya estaba la montaña a la vista inicie mi avanzada con el propósito de coronar la montaña en el primer lugar si fuese posible.

 El Abismo de nuestras conciencias nos ha derrotado en todos los sentidos.

 Todos tenemos intereses y sueños que nos impulsan a ir adelante, pero también tenemos nuestros propios límites.

 El camino se hacía cada vez más empinado y difícil, densos matorrales impedían ver a la distancia y para mi sorpresa me generaba un ritmo espiritual acelerado.

 El camino desde el pie hasta la cima era una sola pendiente, estrecho y liso, pero también amable y acogedor. Solo se escuchaba el viento y algunos animales invisibles camuflados en la maraña de naturaleza que envolvía la montaña.

 Caminar en grupo implica siempre ser conscientes de los compañeros de camino, pero las ganas de llegar primero me hicieron olvidar a los demás.

 Seguimos avanzando, tratando de alcanzar a los primeros, aprovechando que la pendiente se hacía cada vez más empinada, los alcanzaba con mayor facilidad.

 Algunos de mis compañeros iban cediendo terreno en aquel empinado camino, pero cuando me concentro en un objetivo, quiero ser capaz de vencer la tentación de esperar a otros, caminar es mi opción hasta coronar la montaña.

 Cada uno sube a su ritmo, nadie lo hace rápido, todos vamos midiendo cada paso como un ritual interior, pero sin contarlos para no desanimarse.

 Y yo, callado, solo con mis pensamientos mirando la naturaleza y sintiendo mi respiración la cual cada vez se hacía más difícil, más apretada por la falta de oxígeno y por el esfuerzo al subir.

 Me animaba con mi oración silenciosa la cual siempre está ahí, en mi pensamiento, en mi mente. Una oración que gritaba con fuerza pidiendo oxígeno para mis pulmones y fuerza para mis piernas…

 En un momento sentí el cansancio físico por el esfuerzo que implicaba la subida, me detuve un instante a respirar suave pero profundo, tomando conciencia de mi respiración y sentía cómo poco a poco se iba agitando mi corazón.

 Ya bien avanzada la subida en un momento me entró una llamada al celular y de manera automática contesté, al ir hablando me fui quedando sin aire, esta mala acción me debilitó las piernas. Estando en esas, sentí a mi lado a un señor mucho mayor que yo, quien con su paso tranquilo pero parejo y seguro me adelantó, por poco y me siento a llorar de la rabia.

 En ese instante me hice consciente de lo flojo que estaba de físico, consumido por la situación al sentirme rezagado, de alguna manera, me hizo olvidar lo mal que me sentía y aspiré las más grandes y profundas bocanadas de aire y apreté el paso como queriendo comerme la distancia que me separaba de quien me había adelantado y el punto de llegada.

 El camino me animaba a tener conciencia de quién era en ese momento, una mirada a mi interior me dio respuestas con una visión más equilibrada de la situación, después de llegar al objetivo, aunque no en el primer puesto, vi con claridad que, cuando sólo nos enfocamos en lo mal que estamos, terminamos distorsionando la realidad y haciendo de esa circunstancia algo más grande y difícil de lo que en realidad es.

 La historia allí era que mis opciones de ganar o llegar primero ya eran historia, pero yo no tenía ningún deseo de renunciar a ello. Sin embargo, las fuerzas físicas no siempre están ahí para acompañarnos, esto se traduce en acciones contrarias a los deseos.

Entonces es cuando tenemos que recurrir a lo divino que hay dentro del ser humano, en ese momento, tenía la certeza de que Dios estaba presente, a pesar de mi inseguridad de su presencia. Al experimentar el frío que me golpeaba el rostro, sentía como me acariciaba el alma también.

 En medio de la naturaleza abrumadora, vi mi pequeñez por la conciencia de mi respiración, me percaté de que estar vivo es mucho más que respirar, que existir.

 La consciencia espiritual de uno mismo nos lleva a ver la vida como la suma de todo lo vivido, que cada experiencia y cada acto que hacemos y el cómo lo hacemos hacen que en verdad estemos vivos.

 Ya allí en la cima, pude contemplar la grandeza de la naturaleza y lo maravilloso del paisaje a mi alrededor. Esos brochazos de colores por todos lados, el azul del cielo me llenó de paz y me dio la satisfacción de haber llegado, la sensación de meta cumplida.

 La experiencia era sublime, y me aparté un momento para dar gracias a Dios por la vida, por la experiencia, por los compañeros y por todo allí presente.

 Después de ese momento de espiritualidad, iniciamos el descenso.

 En un principio no notamos la diferencia con relación a las caminatas habituales, pero poco a poco, la pendiente se incrementaba, y las gotas de sudor y el cansancio se acumulaban. Tras más de una hora subiendo, comencé a sentir la dificultad y la diferencia con los demas días.

 Luego de eso, empecé a escuchar historias de la gente que bajaban de la montaña, lo que más me sorprendió fue que iban contando innumerables episodios bastante dramáticos que les había ocurrido a muchos otros queriendo subir la montaña.

 Mostraban una imagen un tanto dramática de la montaña, oscura y traumática.

 Comprobé que el cansancio no es un factor que nos impida llegar hasta la cumbre, sino que es la desmotivación y la falta de una buena respiración lo que sí en realidad hace que nos sintamos como una hoja que baja por la corriente de un río, sin alientos para lograrlo.

 Pero, juntos podemos luchar contra los obstáculos de la vida.

 Si lo haces sin duda descubrirás que conforme avanzas y te diriges a la cima, las dificultades para avanzar y respirar son mayores. El viento y otros factores ajenos a nuestro manejo tornan muy difícil desplazarse con la rapidez que anhelamos.

 Hay quienes desisten rápidamente y, así hayan andado la mitad del camino, vuelven atrás. Otros se desaniman porque consideran que "todavía les falta mucho" para llegar al punto más alto y no continúan. Un buen número prosigue la marcha, pero influidos por sus compañeros, llegan a considerar que las jornadas son muy difíciles. El grupo que llega a la cima dentro de los tiempos permitidos es muy reducido.

 Quizás habrás experimentado una situación similar, entonces comprenderá los difíciles momentos que se pasan en el proceso de liberar nuestra alma de los miedos y temores de la vida. Esto nos revela aspectos interesantes que deberíamos considerar en nuestra vida.

 Pongámonos por un instante en los zapatos de quien tiene una misión en su vida, sabemos que alcanzar los objetivos no siempre será fácil, por el contrario, es a través de las pruebas que experimentamos como alcanzar nuestras metas o sueños.

 Las posibilidades para desarrollar el trabajo encomendado no son nuestras fuerzas, sino las que Dios nos da a cada paso que nosotros damos para avanzar.

 Quizá oraste por un trabajo, por salud, y sientes que no puedes más, o que Dios no respondió a tus oraciones. Siempre recuerda que no estás solo en un laberinto, si acudes a Dios, a tus hermanos y amigos, hallarás la victoria a pesar de todo.

 Si has intentado hacer las cosas a tu manera creyendo que Dios te respaldará, mejor ten en cuenta que es posible vencer si es Dios quien pelea la batalla por nosotros.

 Quizás te ha ocurrido que al interior de la congregación o grupo con quienes estás, se ponen en tu contra y ponen en tela de juicio el liderazgo que desarrollas.

 Personalmente siempre me ha parecido algo lógico que los demás duden de ti, por lo que, hay que demostrar en quién hemos creído.

 Recuerda que no hay victoria sin sacrificios, y que los orgullosos son quienes desconocen el obrar divino en nuestra vida.

  El desarrollo personal del ser humano no se basa en una charla o en teorías interesantes sobre el éxito o sobre las riquezas, sino en los amigos.

 En estos pensamientos comparto la idea de que alcanzar el éxito en las labores cotidianas, no depende de otros, sino de nosotros mismos.

 Es la experiencia de amar y sentirnos amados lo que nos llena de felicidad la vida.

El verdadero éxito en la vida es "cómo estamos" y "con quién estamos".

 Cuando nos enfocamos solo en lo que nos falta, nos invade la tristeza. Pero al reconocer lo que ya somos, la mirada se expande y la realidad se llena de posibilidades.

 Se ha demostrado que en nuestro interior está la verdadera felicidad, en la conexión con nuestra verdadera Esencia.

 Cultivar esta manera de ser y de estar nos permite descubrir que la felicidad no es un destino, sino una forma de vida.


Como ultima lección de dicha caminata,

comprendí que, en verdad,

“Necesito aprender a Respirar”

 

 

Porque Tú eres mi todo, renuncio a todo,

y me entrego a Ti para siempre,

Nada quiero, pero lo quiero todo,

Porque fuera de ti, todo es nada.

 

Quítame todo, menos tu presencia

Porque contigo, todo lo tengo,

aunque no tengo nada.

 

JoseFercho ZamPer.


martes, 13 de mayo de 2025

Caminata a Pinchote Santander.

 



Relato de Jesús Hurtado.

Nos reunimos en la iglesia Santa Bárbara a las seis de la mañana siete caminantes, de Pasos Comuneros, luego en Puente García nos esperaban seis más. Allí hicimos ejercicios de calentamiento y salimos rumbo a Pinchote por la vía a Morros Buenavista.

Transitamos por una carretera destapada y plana con algunos ascensos de segunda categoría. En la vereda de Morros se nos unió un pero negro el cual nos acompañó hasta Pinchote.

 Durante el recorrido nos salieron al encuentro muchos perros, algunos nos ladraban y otros nos olían, otros daban lastima verlos…

 Una abuela de por allí comentó que cuando los perros aúllan de manera lastimera es porque presagian algo malo… y, al parecer tenía razón pues un compañero se tropezó y se fue de bruces, se lastimó un brazo y el codo, afortunadamente no fue nada grabe.

¡Qué casualidad!, justo en ese momento pasaba por allí un carro de los bomberos de Pinchote y lo llevaron hasta el pueblo.

De aquí en adelante marchamos silenciosos y sigilosos, observando la naturaleza que nos envolvía.

 El mono Jaramillo nos ilumino desde temprano, las chicharras nos acompañaron casi todo el recorrido con su canto, toda una celebración de la existencia.

La cigarra en la china es un símbolo de renacimiento, de transformación, longevidad e inmortalidad.

La aparición de la cigarra desde la tierra, después de años de reclusión se considera un triunfo sobre la adversidad, nos enseña perseverancia y resiliencia frente a las dificultades. Al parecer cada cigarra tiene su propio canto como su huella digital.

En casi todo el camino hay cultivos de café y plátano, caña de azúcar, yuca, maíz y árboles frutales.

 Como a la hora y media de camino nos detuvimos en una tienda a merendar conforme a lo que cada uno traía. Aquí en este sitio es la zona de alimentación e hidratación.

De aquí a Pinchote se puede observar mucha más vegetación nativa, ya cerca al pueblo se ven fincas ganaderas y campestres para el veraneo y el turismo.

La gente de la región es amable y acogedora.

También pudimos observar por mucho tiempo la cordillera oriental, donde se observa el pueblo llamado “El Palmar”. Al fondo de la montaña está el Rio Fonce custodiado todo el tiempo por el cañón del Suarez que se forma por las dos montañas.

Es un paisaje cautivador y ameno que pone a volar la imaginación, hasta que mi alma se la llevó el viento.

  Me sentí muy bien en esta caminata, era la primera vez que recorría estos caminos.

Caminando en compañía los kilómetros se recorren sin darse cuenta, y el tiempo pasa sin dejar huella.

La energía estática se transforma en dinámica, el sopor de la incertidumbre explota en celebración, dicha y felicidad.

Ya en Pinchote, nos reagrupamos en una tienda y tomamos líquido para recuperar las energías.

 Algunos fuimos a la iglesia, visitamos el cuarto de la heroína Antonia Santos Plata, observamos los documentos históricos y la pila bautismal donde fue bautizada.

Tomamos las respectivas fotos para el recuerdo y luego abordamos el bus de regreso al socorro.

 Si estas caminando en el sendero, permanece alerta y despierto.

Y si puedes, hazte consciente de cada paso, sincronizando el movimiento en armonía con la respiración, pero hágalo conscientemente hasta que el sendero se desvanezca y el caminante se fusione con la existencia.

 Solo nos queda caminar y sudar bajo el sol, dejar la huella en el sendero pues el caminar nunca termina.

 Ya no hay nada que se interponga entre el camino y el caminante, las leyes de la física se desvanecerán cuando el ego desaparezca, aunque sea solo por un instante…

 


Transcrito y Editado por

JoseFercho ZamPer.

 

viernes, 9 de mayo de 2025

A donde me lleve el viento.


 Caminata nocturna a donde Alberto.

Relato de Jesús Hurtado.

 Emprendimos el viaje a las seis y media de la tarde, 11 caminantes y yo.

La noche era de luna creciente, soplaba el viento y las nubes corrían a su voluntad, se arrastraban las sombras como queriéndonos asustar, aquí una mancha negra, allá la otra, y de repente, ¡Bummmm! Un cuetón o volador o cohete navideño se levantaba hacia el cielo devorando la oscuridad.

 Un cañonazo estremeció la tierra, y sus bengalas rasgaron la oscuridad hasta dejar al desnudo a la montaña y a sus habitantes…

El camino se deslizaba ladera arriba, y fluía entre las sombras y la penumbra, por allí desfilaban de prisa, ángeles y daimones o demonios…

 Ascendimos 800 metros aproximadamente, y nos desviamos por un desecho estrecho y oscuro donde las tinieblas reinaban.

El ladrar de los perros rompía la monotonía del silencio y nos dejaba al descubierto.

La luz de la linterna rasgaba el velo de la oscuridad abriendo el camino, y permitiendo el paso del caminante.

 Permanecimos en este laberinto estrecho durante unos treinta minutos, y las tinieblas seguían apoltronadas en la penumbra.

 Las casas campesinas engalanaban la noche oscura con sus hermosas luces navideñas. Al fin salimos a una explanada, un camino más amplio donde los cafetales gemían zarandeados por el viento en medio de la oscuridad, con tan poderosa insolencia que los hacia desaparecer en el espacio tiempo.

 Finalmente llegamos a la casa de don Alberto, finca la esmeralda, quien nos recibió con toda amabilidad, característica de quienes habitan tales tierras.

De ahí en adelante el tiempo se pasó volando, entre vinos y galletas, cervecitas y café, y la inmensa fogata que calentaba el entorno mejor que cubrirnos la piel con abrigos o ruanas que nos ataban los pies…

 Las fogatas características de los siete de diciembre en los campos y en los pueblos de antaño, originaron las costumbres de encender las velitas de dicha noche…

Se encendieron hasta consumirse un centenar de velitas y juegos pirotécnicos, muchos de ellos lanzados al firmamento mostrando así a todos en la vereda, que estábamos en celebraciones navideñas, haciendo así, participes a los vecinos como a los dioses del viento, de tal acontecimiento. Hasta Nerón el perro, se unió a la celebración.

 Este suceso nos hizo recordar momentos inolvidables de nuestra infancia y adolescencia.

Con un sabroso tamal santandereano, un buen chocolate con queso y una tajada grande de pan, saciamos el hambre del momento. Como una manera de compartir con nuestros amigos y lugareños, y así, celebrar la divinidad de nuestra existencia…

Casas de paredes altas, techos de dobles aguas, grandes corredores y acogedoras alcobas, y sus grandes cocinas de leñas, son las viviendas de quienes aun tienen el privilegio de vivir en el campo.

 Abundantes bosques por donde danza el viento, y la brisa se pasea refrescando el tiempo, el de hoy como el de antaño, cuando los espíritus habitaban a sus anchas estos parajes sin dueños ni tiempo…

 Un rayito de luna entro silenciosamente y se aposentó en el retablo del sagrado corazón de Jesús, para entronizar al todo poderoso en el pedestal de la existencia.

La constelación de Orión esquiva el camino al no dejarse ver, ya luego se dibujó en el firmamento, desplegando su belleza…

 La oscuridad se movía y el firmamento resplandecía…

¿Para qué usar mi lampara? Me pregunté…

 

 

Un maestro zen decía.

Puedo ver en la oscuridad,

pero sus amigos le decían,

lo hemos visto con una lampara en la noche;

el maestro contestó;

solo la uso para prevenir que otros choquen conmigo.

 

 

 

Transcrito y Editado por

JoseFercho ZamPer.

jueves, 20 de marzo de 2025

Caminantes de corazón.

 

Caminantes de corazón por Colombia.

Cumpliendo con uno de nuestros propósitos misionales, la promoción y conservación de la salud y la vida, nos llena de orgullo decir que somos un grupo de caminantes. 

Promovemos actividades camineras de manera responsable, sostenible y económicamente viables.

Nuestra labor es compartir experiencias y conocimientos con las personas del grupo mientras recorremos nuestros caminos y senderos, montañas o valles en el Socorro, en Santander o en cada ciudad o población donde se celebre el Encuentro Nacional de Caminantes.

No hay nada más motivador que descubrir las maravillas que tiene cada lugar a donde vamos para recorrer y conocer a pie cada entorno natural. 

Fomentamos así el turismo social, destacando la riqueza natural y cultural del país.

Con principios éticos, cuidando el equilibrio entre riesgo y aventura, consideramos las capacidades de los demás antes de asumir riesgos.

Ayudamos a quienes lo necesitan, respetamos los ecosistemas naturales en las zonas o regiones a donde vamos, buscando reducir nuestro impacto, respetando así las comunidades y culturas locales.

El potencial natural de nuestro territorio y sus gentes nos anima a redescubrirlo cada día, gracias a quienes defienden, emprenden y motivan a más personas a visitarlos.

Por salud y paz mental la mejor y más auténtica manera de obtenerla es reconectarse con la naturaleza, caminando y observando las maravillas que hay en cada rincón del país; descubrir su geografía desde la perspectiva de la observación e interacción con los paisajes colombianos.

“Como hormigas caminando juntas”, se ven los caminantes en medio del bosque, con el deseo de disfrutar de la naturaleza como una opción de esparcimiento saludable.

  

JoseFercho ZamPer


jueves, 5 de diciembre de 2024

Siempre caminando.

 

Hay un deporte que no requiere equipamiento sofisticado ni habilidades previas, un deporte que potencia la salud física y mental. Esto también podría desarrollar la confianza en uno mismo.

 La presión social en torno a la salud física y mental está presente en las actividades diarias, caminar es una herramienta para aumentar la confianza y alcanzar salud.

En cada paso usted puede rebelarse contra esos pensamientos críticos que te frenan.

Ese tiempo dedicado a si mismo se convierte en una oportunidad única para reenfocarte y hacer las paces con tu cuerpo.

Estos pequeños logros alimentan un sentimiento de éxito, al sentir la potencia de tus piernas, el ritmo regular de tu respiración y la resiliencia de tu mente ante la fatiga.

No importa lo que parezca, el esfuerzo importa mucho en la jornada.

Un espacio mental para dejarse llevar, para escapar del bullicio de la vida diaria, te ayuda a aliviar el estrés y los malos pensamientos.

Para ello, evita las comparaciones con los caminantes más arrechos, recuerda que estás ahí para ti mismo, y para compartir con los demás.

Colombia es un país lleno de biodiversidad cultural, histórica y turística.

A las afueras de la ciudad podemos observar ríos y quebradas, cascadas de gran belleza natural, llenas de historias y misterios.

Necesitamos aprender a “envejecer con éxito” lo que significa disfrutar plenamente la vida de manera vital y perdurable.

Por ende, debemos tener una alimentación balanceada y contar con jornadas de ejercicio saludable al aire libre.

La salud mental es tan importante como la salud física. Los índices de depresión y ansiedad han aumentado significativamente en la última década, y por eso es muy importante salir a caminar por la naturaleza, a observarla y respirar su aroma.

Además de los anteriores tips para llegar a una vejez vital, se recomienda la reducción del consumo de alcohol, tabaco y demás humos industriales.

Visitar los paisajes naturales siempre será un plan relajante para compartir con familia, pareja y amigos, lugares que serán inolvidables.

 

Cada día veo más gente caminando,

A muchos el médico les recetó este remedio mágico,

porque la población se está engordando.

 

Muchos dicen que caminando

Sus problemas se van esfumando

Esto les permite dejar de pensar tanto

Y así, tomarse un descanso.

 

JoseFercho ZamPer

viernes, 29 de noviembre de 2024

Pasos Comuneros.


 “Crecimos en los caminos, sabemos a dónde ir.”

“Pasos Comuneros” nace en noviembre del 2021, de una necesidad de salud física y mental surgida por la pandemia del COVID 19.

Visión

Rescatar la Memoria de Nuestros Caminos, como escenario perfecto para crear experiencias memorables, y dar a conocer sus recursos naturales.

Misión

Inspirar y motivar a los más jóvenes a pasar tiempo en la naturaleza, fomentar su cuidado y conservar el medioambiente.

 

La Primera caminata se realizó el 21/11/2021 de Socorro hasta Villa Mira.

Participantes: Elsa Victoria Álvarez, Álvaro Fuentes, Carlos Rueda, José Fernando Zambrano, Eneyda Flores, Lubis Álvarez, José Alido Vásquez, Luis Alfonso Cala Y Javier Rueda.

Estrenamos uniforme en la caminata # 4, diciembre 11/2021.


Reflexionar sobre tres años como grupo de caminantes es muy fascinante y nos permite hacer consciencia de tantas experiencias únicas y maravillosas.

Esta actividad nos á permitido conocer diversos lugares, culturas y personas.

El primer año fue un tanto desafiante, luego de salir de una pandemia de casi dos años donde se habían restringido muchas de las actividades grupales, caminar era posible de manera individual.

Cuando comenzamos a salir a caminar, cada lugar nos parecía emocionante, aun siendo conocido. Comenzamos a descubrir la belleza de la simplicidad.

Antes de pandemia, las personas en el camino eran desconocidas e irrelevantes para el caminante, luego de ella, se convierten en amistades duraderas y muy significativas.

Las caminatas se han convertido en parte integral de la vida, es un tiempo para reflexionar sobre las experiencias, los objetivos y propósitos; son un gran tiempo de introspección profunda, de observación y reflexión sobre lo que hacemos por el medio y por los demás en este mundo.

Con tres años de experiencia, hemos desarrollado una increíble resiliencia física y mental. Hemos aprendido a superar obstáculos, a servir al compañero y a disfrutar juntos de la jornada, tanto como de alcanzar el objetivo o destino.

Al final del tercer año, seguimos pensando, ¿A dónde vamos mañana?

Caminar es una maravillosa forma de conectarse consigo mismo y con los otros.

Cada camino cuenta una historia, la belleza de sus paisajes y sus gentes.

Siempre hay un paisaje en mi alma que motiva mi vida.


 “Este es un buen día para caminar.”

 


JoseFercho ZamPer.